PRESENTACIÓN DE LAGUNA DE DUERO: historia, tradiciones, monumentos…

Laguna de Duero es un pueblo situado en la antigua ruta romana de Simancas a Tudela, a 7 km al sur de Valladolid, con una población creciente de unos 20.000 habitantes. Se trata de un municipio en constante crecimiento. De hecho es el municipio de la provincia que ha experimentado un mayor crecimiento en las dos últimos décadas, y ha llegado incluso a quintuplicar su población en este período de tiempo y se espera que en un futuro este crecimiento se siga manteniendo, ya que en la actualidad existen más de 2000 viviendas en construcción. Además, otro factor importante y que lo diferencia de la mayor parte de los pueblos es que la media de edad de los habitantes de Laguna no alcanza los 30 años de edad Rodeado de bosques de pinos y bañado por el río Duero, tiene una situación que en otros tiempos propició la abundancia de fuentes y manantiales que actualmente se encuentran en desuso o desaparecidos.
El nombre del pueblo proviene de la enorme laguna natural de agua salada que en su día había en el pueblo. Esta laguna se considera el origen del pueblo ya que la sal que se extraía de sus aguas fue el sustento económico de la localidad durante muchos años. Poco después de la construcción del Canal del Duero, en 1886, aparecieron filtraciones subterráneas que originaron un aumento del nivel de agua de la laguna, de la cual se desecó gran parte en 1972 y hoy en día sólo se conserva una pequeña parte de lo que en su día fue. La laguna, que en su tiempo fue uno de los humedales más importantes de Castilla y León a una pequeña lagunita rodeada actualmente de un entorno natural.
Puesto que hoy en día no es posible sacar sal de las aguas de la laguna, el municipio tiene que basar su economía en otros sectores: Tiene producción agrícola, fundamentalmente con el cultivo de cebada, hortalizas y de la patata. También tiene una extensa producción avícola, ovina y porcina. Pero no sólo centra su economía en el sector primario, sino que en Laguna también se puede encontrar una importante industria de confección y peletera, así como química, alimentaria y de materiales de construcción. Además, otro sector que también explotan es el forestal, con la explotación de bosques.
A dos kilómetros del pueblo se hallan los restos del antiguo Monasterio de los Franciscanos en el término conocido como El Abrojo, donde pasó parte de su vida San Pedro Regalado, patrón de la ciudad de Valladolid y de los toreros. Según cuenta la tradición, durante el tiempo en el que San Pedro Regalado ejerció la prelacía, San Francisco bajaba por las noches del cielo para bendecir el lugar. Allí se edificó un Palacio Real al que acudían los reyes de Castilla cuando querían salir a descansar fuera de Valladolid. Sus aposentos acogieron a los Reyes Católicos y a Carlos V. En 1624, se declaró un gran incendio que destruyó el convento y el palacio que más tarde se reedificaron pero posteriormente tuvieron lugar inundaciones al convento del que hoy sólo se conservan algunos restos. Entre los vestigios que se pueden ver hoy día, tanto del monasterio como del palacio, destaca una enorme cerca de piedra, una portada en forma de arco de triunfo y algunos restos de edificios entre los que sobresale una antigua capilla.
Aunque se tienen referencias históricas de que Laguna fue un enclave Vacceo, y ya se encuentra el nombre de Laguna en textos del siglo XII solo es a partir de la llegada del Conde Ansurez a Valladolid, cuando Laguna de Duero figura en gran número de documentos. Hubo otros monarcas que se acercaron al pueblo, principalmente atraídos por el monasterio de El Abrojo, como es el caso de Alfonso IX de León, Fernando III “El Santo”, Juan II, Los Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II, Felipe III y Fernando VII, entre otros.
En cuanto a  los lugares y edificios, en el pueblo, existieron hasta seis ermitas en el siglo XVII, como fueron las de Nuestra Señora del Camino, San Sebastián, San Miguel, humilladero de la Pasión y humilladero de la Vera Cruz de las cuales en la actualidad sólo se conserva una, la ermita de Nuestra Señora del Villar,. su origen se remonta al siglo XVI y su fachada principal es del siglo XVII. Un retablo barroco preside el altar mayor de la ermita, la cual alberga también en su interior la imagen de la virgen del Villar, la patrona de la localidad, y que es una talla románica fechada hacia el año 1300.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción fue construida en el siglo XIV , es un edificio de estilo gótico con tres naves de bóveda de crucería. La mayor parte de la Iglesia está construida con piedra. La torre se alza a la altura del crucero, y en su parte posterior es de ladrillo. En el interior,el suelo de la Iglesia es de madera y podemos encontrar el Retablo Mayor que procede del desaparecido convento de San Francisco de Valladolid. En el interior de la iglesia encontramos diversas obras de los siglos XVI, XVII y XVIII de entre las que destaca la talla denominada El Cristo de los Trabajos, crucifijo tallado en madera policromada de gran calidad, atribuida a las escuelas de los artistas Juan de Juni y Gregorio Fernández. Esta escultura participa en las procesiones de la Semana Santa Vallisoletana.
El ayuntamiento, ubicado en la Plaza Mayor es una construcción de ladrillo, a excepción del zócalo, las jambas, dinteles y pilastras angulares que son de piedra. Consta de dos plantas con siete balcones volados con barandal de forja.
La Casa de Cultura, del primer tercio del siglo XX, se conoce popularmente con el nombre de “El Hotel”. En 1986 fue adquirido por el Ayuntamiento para convertirlo en Biblioteca Pública Municipal.
No todo son edificios antiguos en Laguna y es que debido a los cambios demográficos, urbanísticos y sociales que el municipio está viviendo se están construyendo nuevos edificios como la Iglesia de San Pedro Regalado o La Casa de las Artes.
Otro atractivo para el visitante puede ser la naturaleza, la vegetación tiene un papel importante en Laguna, en este sentido, debo mencionar el entorno del lago al que ya hice referencia al principio de la presentación. Por su parte, el pinar constituye la formación vegetal más importante y desarrollada en el pueblo y sus alrededores, las especies más abundantes en estos pinares son el pino piñonero, el pino negro o resinero. Aunque en menor cantidad, también se pueden encontrar encinas, retama, cantueso, tomillo, gramíneas… Entre los pinares destaca el de Los Valles donde tiene lugar la celebración del Día de la Vieja, en mitad de la cuaresma, o la tradicional paellada que se lleva a cabo el sábado anterior a las Fiestas del Villar. También se organiza aquí una romería del Rocío a mediados del mes de junio.
La acequia, en servicio desde 1904, se construyó para abastecer de agua a las tierras colindantes y constituye a su vez un bonito entorno natural.
Por último, el Canal del Duero, construido para abastecer de agua a Valladolid durante el siglo XIX y en cuyas orillas hay gran cantidad de vegetación.
En lo que respecta a la fauna, en Laguna de Duero, hay diferentes mamíferos (conejo, liebre, comadreja), reptiles (culebrilla ciega, culebra bastarda, lagarto ocelado, lagartija ibérica), anfibios (sapo común y sapo corredor), aves diversas (perdices, gorriones, jilgueros, etc.), peces, carpas y, en vías de extinción, zorros y águilas.
Por último, las fiestas y de las pequeñas celebraciones que tienen lugar tradicionalmente en el pueblo. Algunas de las fiestas más destacadas de Laguna de Duero son la de Las águedas y las patronales, dedicadas a la Virgen del Villar, que se celebran en el mes de septiembre. Además existe el Día de la vieja.
El día de la Vieja es una tradición muy arraigada entre los vecinos, aunque nadie sabe con certeza cuál es su origen, ya que son muchas las versiones que existen sobre el origen de la celebración, tal y como recoge el libro ‘Laguna de memoria’ de Javier Palomar, esta celebración se cree que proviene de la costumbre popular de representar a la Cuaresma bajo la figura de una vieja de siete piernas hecha de cartón o madera(una por cada semana cuaresmal) y las gentes del pueblo iban cortando o serrando una de ellas cada siete días. Las siete semanas, con sus ayunos y abstinencias, se debían hacer demasiado largas, así que, a mitad de ella se tomaban una tregua celebrando una fiesta. Actualmente, adultos y niños acuden a los Valles cuando salen del colegio o del trabajo para merendar y pasar la tarde en el campo. Es también una celebración muy seguida por los jóvenes, que aprovechan para salir al campo y pasar un buen rato con sus amigos.

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